La magia del directo

A menudo a lo audiovisual se le atribuye  una fidelidad a los hechos que sin embargo suele disputársele al documento escrito.  El documento gráfico, la fotografía o el documental, parecen expresar de manera más fiel “la realidad”, gozan de una presuposición de verdad que suele discutírsele al texto escrito, por parcial o por interesado .  Conviene corregir esta falsa apreciación antes de nada,  el “encuadre” es la opinión del documento gráfico. Aquello en lo que se detiene la cámara, lo que interesadamente queda registrado. De lo que nadie grabó no es posible el recuerdo, lo que quedó fuera del negativo no existe, la mejor manera de hacer desaparecer algo es no mirarlo, no recogerlo con el objetivo.

A comienzos de la década de los treinta del siglo XX alguien quiso guardar las prometedoras palabras de los políticos de la II República. Quien lo hizo pretendió resaltar el valor de las esperanzas que despertó la joven república española. Aquellas esperanzas vuelven ahora frescas, merced a un casual descubrimiento que nos recuerda los buenos deseos de quienes sintieron que la República era una oportunidad para la regeneración del país.  Alguien recogió aquellos discursos, desconozco si lo hizo como el que guarda un contrato o como el que atesora los recuerdos de los seres queridos. El hecho es que esa casualidad nos devuelve la voz de  Alcalá Zamora, Fernando de los Ríos, de Prieto o de Azaña…. merece la pena escucharlos, tienen … “la magia del directo”

Seguid hambrientos y seguid alocados

imagesMe encanta leer a Ada Salas, una poetisa extremeña que publicó hace años un poemario titulado “El lugar de la derrota”,ºdonde hacía un catálogo de pérdidas al que acudo a menudo. Perder supone haber tenido, supone sentir un  hueco y el anhelo de recuperarlo.  Todos los finales de curso tienen algo de “Lugar de carencia”, de relaciones que se emborronarán con el tiempo, que dejarán una huella, el dibujo ténue que deja el agua en las orillas, que serán grato recuerdo y nostalgia. Las personas, como el agua, dejamos esa huella en los demás. “tenue humedad bajo la piedra” (dice un magnífico verso de Ada Salas), habremos de conformarnos con eso.

Las vivencias a menudo no tienen un sentido inmediato, la memoria las entreteje a lo largo del tiempo. Muy posiblemente las cuestiones que hemos tratado este año y las experiencas de estas horas compartidas, cobren sentido dentro de unos años.  Desconozco que será lo que quede de tantas horas de historia como hemos tenido este año, de las lecturas, de las reflexiones, de las referencias literarias y las cinematográficas. Más importante que los que habéis recordado para un ejercicio o lo que aun hoy recordáis es lo que dentro de  muchos años quede de todo eso. Los que tuvísteis el privilegio de asistir a las entrevistas con los abuelos, les escuchasteis hablar del lejano tiempo de su Escuela. ¿Qué guardará nuestra memoria de estos años?.

Confío en que el curso haya servido para abriros ventanas, para invitaros a traspasar puertas que no conociais, para estimular vuestra curiosidad, para invitaros a saber.  Dudo mucho siempre de haberlo conseguido. Steve Jobs (uno de los fundadores de Apple) dedicó un discurso de graduación universitaria a la curiosidad y a la paciencia para que nuestras experiencias y saberes tengan consistencia. El discurso termina con el título de esta “entrada”: “Seguid hambrientos y seguid alocados”. Una llamada a querer saber, a perseverar y a tener ganas de hacer, por difícil que se plantee la tarea.

Seguid hambrientos y alocados.

La mirada de la crisis

300px-Lange-MigrantMother02.jpgHace casi un año escribía sobre una exposición en Madrid del fotógrafo Pierre Gonnord dedicada a “La mirada de los marginados”. La recuerdo a propósito de una nueva exposición, de una nueva reflexión sobre la derrota hecha desde la fotografía, la que en los años 30 hiciera Dorothea Lange y que expresa a la perfección las huellas de la miseria, la incertidumbre y el dolor de las Crisis del 29 (Noticia en RTVE).

Solemos los historiadores detenernos en esta crisis para expresar la naturaleza cíclica del capitalismo y la explicación de este hecho no deja de provocarme siempre un hondo malestar, pues parece que explicar el mal y saber como se llama resuelve de alguna manera la dolencia. De nada nos sirve saber que a todo crecimiento sigue una crisis si no nos detenemos a pensar en las consecuencias personales que esas crisis tienen. Esas consecuencias están intensamente retratadas en las fotografías de Lange.

Las crisis no sólo provocan la ruina de la gente, entendida esa ruina como un deterioro profundo de su economía…. , sino que arruinan la vida de las personas, en el sentido de que cercena toda posibilidad de proyecto personal.  No podemos contentarnos con los aspectos “técnicos” de la crisis, las causas y soluciones a la misma las explicó magníficamente Galbraith.

Si queréis acercaros a esta época desde la literatura os recomiendo leer a Steinbeck y su magnífica “La uvas de la Ira”. En el caso de que prefiráis una visión cinematográfica de la misma podéis ver la magnífica adaptación que John Ford  hizo de la novela.

Para saber de más sobre la crisis del 29 podéis acudir a esta página sobre la Gran Depresión (ojo que es para quien quiera saber mucho…. muy completa y buena). Desde una perspectiva más disciplinar (o sea, desde lo propio que se explica en Historia) tenéis el espacio que Historia del Siglo XX dedica al Período de Entreguerras. Por último podéis leer la ficha que a la Crisis del 29 le dedica la página de Arte Historia.

Para terminar y si queréis ver moda, modos y situaciones de ese tiempo… no dejéis de ver la magnífica película de los hermanos Cohen ¡Oh Brother!. Una visión de los años treinta en el sur de los EEUU donde podréis asomaros desde una perspectiva humorística, a la desesperación de las clases bajas norteamericanas… al tiempo que os dais un baño de Jazz…. muy recomendable. Os cuelgo el tema principal de la película que expresa precisamente esa mirada triste con la que empezábamos. “Im a man of constant sorrow”

De la I Guerra Mundial

trincheros.jpgRecordaréis a Zweig, con cuyo suicidio comenzamos el estudio de este Siglo XX corto, tal y como lo definió Hobsbawm.  Partimos nuestro relato sobre el siglo con el suicidio de Stefan Zweig, una víctima más … aunque lo fuera por su propia mano, del opresivo ambiente totalitario de comienzos de la década de los cuarenta del siglo.

Zweig escribió un libro autobiográfico en el que desvela, de algún modo, el origen de la barbarie nazi que terminó por hundir su mundo,  “El mundo de ayer” . Al poco tiempo de terminarlo  Zweig se suicidó junto a su segunda esposa.  En el primer párrafo del describe ese pasado perdido con un concepto, el de seguridad:

Si busco una fórmula práctica para definir la época de antes de la Primera Guerra Mundial, la época en que crecí y me crié, confío en haber encontrado la más concisa al decir que fue la edad de oro de la seguridad. Todo en nuestra monarquía austriaca casi milenaria parecía asentarse sobre el fundamento de la duración, y el propio Estado parecía la garantía suprema de esta estabilidad.”

“Tres veces me han arrebatado la casa y la existencia, me han separado de mi vida anterior y de mi pasado, y con dramática vehemencia me han arrojado al vacío, en ese “no sé adónde ir” que ya me resulta tan familiar”.

“También he perdió a mi patria propiamente dicha, Europa, a partir del momento en que ésta se ha suicidado desgarrándose en dos guerras fraticidas. Para mi profundo desagrado, he sido testigo de la más terrible derrota de la razón y del más enfervorizado triunfo de la brutalidad de cuantos caben el la crónica del tiempo, nunca, jamás sufrió una generación tal hecatombe moral, y desde tamaña altura espiritual, como la que ha vivido la nuestra. Desde que me empezó a salir barba hasta que se cubrió de canas, en ese breve lapso de tiempo , medio siglo apenas, se han producido más cambios y mutaciones radicales que en diez generaciones, y todos creemos que ¡han sido demasiados!.

El mundo de Zweig se desmoronó con la I Guerra Mundial y no fue el único europeo que tuvo esa sensación. La brutalidad de la guerra de trincheras, la matanza infame de millones de soldados en los frentes de esta primera guerra total, transformaron la percepción que los europeos se habían formado de su civilización desde los tiempos de las Luces.

tactics_image9.jpgLa I Guerra Mundial barrió el espíritu de la internacional  obrera, exacerbó el patriotismo más rudimentario  y sirvió de partera a buen número de naciones; modificó la percepción de los militares sobre la guerra y el poder mortífero de las nuevas armas, estimuló la organización de una poderosa máquina administrativa estatal, capaz tanto de poner a miles de soldados en los frentes, como de sustituirlos en las fábricas y asegurar el abastecimiento de las tropas y la población.

La guerra llevó a la mujer a ocupar espacios que hasta entonces tenía vedados, barrió los últimos baluartes del espíritu aristocrático de siglos pasados, y democratizando la muerte, democratizó también las sociedades, que a partir de entonces conocieron el sufragio universal, pues parecía inmoral que la patria que les enviaba a la muerte les discutiera el voto.

La Guerra significó también el triunfo de la masa.  Una masa sobre la que prevendría el filósofo español Ortega y Gasset años después, pero sobre la que también previno el norteamericano John Dewey. Para Dewey, en “Democracia y Educación”, la base de una democracia sana era una sociedad crítica y educada, capaz de cuestionar las decisiones del poder.  En esas seguimos…. y soy pesimista sobre si los años transcurridos han logrado resolver los problemas que planteaba Dewey.

La masa acabaría siendo el fundamento de todos los movimientos fascistas. Una masa acrítica, convenientemente manipulada por los líderes de unos movimientos que pretendieron elevarla por encima del individuo y a la que arrebataron la voz. Esa masa se pronunciaba a través de los líderes, Hitler o Mussolini dirigían e interpretaban el deseo íntimo de aquellas multitudes enfervorizadas que asistían a sus mítines.  Pero eso sucedería ya en los años 30…. aunque en 1914 se daban pasos importantes en ese sentido.

Las llamadas patrióticas a defender la “nación” condujeron a millones de personas a la muerte. Hay quien incluso ha planteado la responsabilidad de los historiadores en aquellas matanzas. No en vano la historia había servido para alimentar una mitología nacional que estaba a punto de soltar todo su veneno de un golpe.

Si alguno está muy interesado en la I Guerra Mundial y quiere pasar el verano leyendo la rotunda brutalidad de esta guerra, le recomiendo el libro de John H. Morrow, Jr. “La Gran Guerra”. images-1 Pero si pretendéis conocer la guerra de primera mano a través de alguien que la vivió personalmente y la sufrió como la inmoral indecencia que es, os invito a leer “El miedo” de Enry Chevallier. No os dejará indiferentes… y de verdad que miedo da bastante. Aquí tenéis un artículo en el que se habla de la obra y un fragmento del libro.

NACA153.jpgPara conocer más sobre la I Guerra Mundial os recomiendo el siguiente enlace de Historia del Siglo XX os dará una visión ampliada de la contienda. También os invito a leer este enlace de la Red Iris sobre la Gran Guerra . La siempre imprescindible Wikipedia dedica a la Guerra un buen artículo del que no debéis olvidar visitar los enlaces que propone y los hipervínculos que el mismo artículo tiene (ojo al de los recursos….). Para terminar, y aunque sea en inglés, no puedo pasar por alto el magnífico espacio que dedica la BBC a esta contienda, navegar por él porque merece la pena.

Como ya hemos comentado en clase las películas dedicadas a la I Guerra Mundial son numerosas. Hemos destacado por la claridad del alegato contra la guerra así como por la brutal crítica que hace de la lógica militar del honor y la obediencia la película de Stanley Kubrick “Senderos de Gloria”. Que sirva de aperitivo…. Escuchad el diálogo de los protagonistas…. es impagable.

¡A las barricadas!

Barricadaparis.jpg¡A las barricadas! no es sólo una llamada a la resistencia armada en las calles. A las barricadas es el más conocido de los himnos anarquistas, surgido de las revueltas de los revolucionarios nacionalistas polacos que lo transmitieron a quienes  acabaron por hacerlo suyo. Pero esas barricadas que canta el himno son más que una canción, son la esencia de la revolución, son la esencia de las luchas urbanas que las dieron sentido.

En los Miserables Victor Hugo nos habla de la Revolución de 1830, una revolución apoyada en las barricadas construídas con los adoquines de esas ciudades europeas transformadas por la industrialización. Unas barricadas que se volvieron a levantar en la ciudad de París en 1848 y que de nuevo se elevaron en 1871 con “La Comune”.

La barricada es la expresión de la guerrilla urbana, es la empalizada levantada por las distintas luchas revolucionarias del siglo XIX en las calles. Tras ellas se parapetaron primero los liberales revolucionarios. Después lo haría el proletariado junto a parte de la intelectualidad  de la época, reclamando la justicia social que exigían durante la Convención  los Jacobinos ya en 1793.

Ese proletariado cuya vida infame retrataron los escritores del siglo XIX y que protagonizaría en buena medida los distintos asaltos revolucionarios, es el que retratan  Dickens, Galdós,  Dostoyevsky o  Tolstoi. En el cine sería muy precozmente  Fritz Lang quien lo hiciera en  Metrópolis. La ciudad de los obreros está en las profundidades de la tierra, mientras que la ciudad visible es un sueño tecnológico que disfrutan las clases superiores. Esa vida infame, marcada por el reloj y definida por los ritmos de las máquinas tiene su mejor expresión en esta escena que vimos en clase. Os invito a ver la película entera.

La “Revolución” entendía que otro mundo era posible, esa esperanza animó  la Revolución Francesa y estuvo presente en buena parte de los proyectos sociales y políticos del siglo XIX. La Revolución exigía un tributo de sangre, la sangre que empapó simbólicamente las banderas revolucionarias o que las tiño de luto.  Ese tributo de sangre llegaría con el siglo XX muy lejos, demasiado lejos, cuando el exterminio del contrario se convirtió no sólo en una política de partido sino en un proyecto de estado.

El tributo de sangre revolucionaria fue cantada por Eisenstein en el Acorazado Potemkin, la escena de la Escalera de Odessa nos presenta el horror de la matanza de indiscriminada de civiles, aquellos cuya sangre fue derramada para alentar una revolución definitiva, la Revolución Rusa que estamos estudiando. Con ese sentido se rodó, con ese sentido Eisenstein presentó, a mayor gloria de la Revolución en marcha, la opresión del pueblo ruso que la había hecho posible. La situación se teatraliza buscando la emoción del espectador, una emotividad que pretende alimentar el ardor revolucionario.

Para quienes queréis saber más de esta revolución que estamos viendo y para quienes queráis hacerlo a través de imágenes, aquí tenéis los tres vídeos que os comenté sobre la Revolución Rusa,…. no son el tema, son un documento más para entender el tema.

Películas para una guerra y para después de una guerra

lg00049701jpg1Si la bibliografía sobre la Guerra Civil y la República es inmensa, no queda detrás la producción cinematográfica sobre  la propia guerra y la posguerra que la sucedió. El motivo de este post no es hacer un repaso cinematográfico de toda esa ingente producción, para ello podéis consultar el magnífico libro de Sánchez Biosca “Cine y Guerra Civil Española: Del mito a la memoria” , donde podréis encontrar un análisis de la evolución cinematográfica del régimen y por ende, de su evolución política.

Como algunos de vosotros sabréis, Franco fue el único dictador que unió a su afición al cine como espectador, el oficio de cineasta. Con el seudónimo de Jaime de Andrade, Franco firmó el guión de “ Raza“. En esta película Franco hace expreso su pensamiento político: el ejército como esencia de los valores morales y viriles,  garante del espíritu de España, la catolicidad de la nación española, la esencial importancia del orden, la familia y un tradicionalismo que no se os ocultará si veis esta película. Todo ese universo ideológico aparece materializado  en las hazañas de una ejemplar familia de militares,  los Churruca, que a través de generaciones y en los acontecimientos históricos que viven, acaban por definir todo el ideario del nacional-catolicismo. Aquí tenéis el inicio de la película…. no os costará encontrar lo que os falta. (Os recomiendo hacerlo)

A las obras de ficción, mejor o menor dispuestas, habría que unir la obra documental, también verdaderamente magnífica y amplia. En primer lugar y como fuente directa contamos con la amplísima colección del No-Do , del que podéis ver aquí el primero de los números. Imprescindible

Como son muchas las fuentes directas de este tiempo y  la red nos facilita mucho las cosas…., podemos escuchar en su versión original algunos importantes discursos de Franco

Además de los documentos del No-Do y otras agencias, es fácil hallar en la red extractos de algunos de los numerosos  documentales dedicados a la Guerra Civil y el franquismo. Los docuemtales precisarían también de una larga exposición y un amplio espacio. Para evitar ser prolijo y pesado os recomiendo empezar por estas dos obras. La primera, “Canciones para después de una Guerra” de Martín Patiño, un relato construido sobre la música de la posguerra y las imágenes de la misma que no debéis perderos.

Y la más reciente es la obra de Elías Querejeta, Noticias de una Guerra, interesante aunque no tenga la frescura de la película de Patiño, nos da una idea amplia y documentada de la Guerra Civil española.

Os animo a continuar la investigación por vosotros solos….. hay mucho que ver y que aprender.

Brian … ¿Qué hacemos?

En La Vida de Brian, los Monty Phyton retratan la humana tendencia a dejar que otros decidan por nosotros. Desde luego es más cómodo, si las cosas fallan siempre podemos echarle la culpa al que da las órdenes… a ese que obedecemos.  La escena se me viene muchas veces a la cabeza, cuando alguien se empeña en que le digamos, le insistamos o le repitamos lo que por sí mismo debería saber, hacer o decidir.  Aquí la excusa es confundir a Brian con el “mesías”…. en cualquier caso es un asunto de autoridad.

http://www.youtube.com/watch?v=6iQyuD0byTY&feature=related

En el siglo XVI Etienne de la Boetie escribió su “Discurso de la servidumbre voluntaria” en el que sostenía que los hombres se entregaban a la dependencia por su propia mano. La libertad era un problema:

Los audaces, para adquirir el bien que desean, no temen el peligro; los avisados no rechazan el esfuerzo. Los cobardes y embotados no pueden soportar el mal ni recobrar el bien, se limitan a desearlo. Y aunque su cobardía les arrebata la fuerza para pretender alcanzarlo, el deseo de poseerlo permanece en ellos por naturales /../ Una sola cosa hace la excepción, y no sé cómo la naturaleza abandona a los hombres para desearla: es la libertad, que es no obstante un bien tan grande y tan placentero que, perdida, todos los males la siguen y los mismos bienes que permanecen tras su pérdida, pierden enteramente su gusto y sabor, corrompidos por la servidumbre”

Para la Boetie no había misterio más grande que entender porqué “tantos hombres, tantas ciudades y tantas naciones, auantaaban alguna vez a un tirano el cual no tiene el poder de hacerles daño sino en tanto que aquéllos tienen la voluntad de soportarlo, el cual no podría hacerles mal alguno sino mientras prefieran sufrirle que contradecirle”

La obediencia, la falta de libertad, el seguimiento ciego a un líder o si se prefiere la discutible bondad de saber en todo momento que hacer porque eso nos es ordenado, ha gozado siempre de muy  alta consideración. El poder de esa ciega obediencia y de la disciplina más obtusa se ha demostrado a lo largo de toda la historia de la humanidad. Su conversión en fascismos o totalitarismo es para algunos autores, como Todorov, el perverso efecto de las modernas formas de control levantadas por los estados contemporáneos.

En “La Ola” hemos tenido oportunidad de comprobar el funcionamiento básico de estos mecanismos de ciega obediencia. Esa necesidad de reconocimiento que todos tenemos y que parece resolverse para muchos individuos en la identificación con un grupo…. los míos… los nuestros. Todas las tiranías y muchas de esas violencias surgen de ese nosotros y ellos, …. de esa frontera que lejos de buscar un semejante en el que reconocerse, precisa de un enemigo sobre el que formarse.

Estada atentos y sed cuidadosos….. la historia no se repite…. pero es recurrente.

De los tiempos en Historia Contemporánea

berlinermauerjpgPlantea Eric Hobsbawm que la historia contemporánea tiene dos siglos de muy diferente duración. El siglo XIX sería un siglo largo que termina con la I Guerra Mundial, el siglo XX sería en cambio un siglo corto que iría desde el fin de la Gran Guerra hasta 1989 cuando cae el muro de Berlín.  Arno Mayer, otro historiador, sostenía que el siglo XIX arrastraba pervivencias del Antiguo Régimen que bajo apariencia moderna sostenían rutinas sociales, estéticas o ideológicas propias de ese pasado al que las revoluciones liberales habían puesto fin.  La I Guerra Mundial catalizaría la modernidad, la transformaría, acabaría con las promesas de redención que el espíritu de la Ilustración había edificado, pondría a prueba las promesas de un mundo mejor del socialismo triunfante en la Revolución Rusa y acabaría ahogado en la orgía de sangre de la II Guerra Mundial. Los fascismos, el comunismo soviético levantado por Stalin, y el Holocausto.  Con el siglo XX surgen la sociedad de masas, las vertiginosas telecomunicaciones, la extensión de un capitalismo mundial sólo cuestionado por el avance de algunas naciones socialistas, el consumo masivo, la superpoblación mundial…..  El mundo que conocemos…. en definitiva.

Ese tiempo podemos analizarlo tomando como referencia algunos hitos. Hemos elegido una particularmente querido para mí, el suicidio de Stefan Zweig en Petropolis en 1942, cansado de huir, desesperanzado del curso que estaban tomando los acontecimientos en el mundo.  La ilustración fracasaba en los campos de concentración nazi, el sueño de la razón ilustrada se convertía en un monstruo, la libertad del individuo desaparecía arrollada por las masas enfervorizadas de los totalitarismos de los años 30.  ¿Qué había pasado? ¿Cómo era posible pasar del sueño de un mundo feliz (recordar ese derecho a la felicidad que propugnaban las constituciones revolucionarias de finales del XVIII) a ese mundo atroz que se desangraba en la 2ª Guerra Mundial? ¿Dónde estaba el fallo?

Podemos poner fecha a las grandes matanzas colectivas, a las persecuciones que en buena medida caracterizarán el siglo XX, pero debemos encontrar un principio a esta orgía de sangre. Empezaremos por La Comuna de Paris…. a ver si logramos entender algo. No prometo nada. Yo  sigo dándole vueltas….

Ya sabéis que tenéis una tarea para el jueves. Qué fue la Comuna de Paris, qué sabéis del socialismo (aquí tenéis el Manifiesto Comunista…. que quizá os ayude un poco en este sentido) y el anarquismo (aquí tenéis la magnífica definición del anarquismo que hiciera para la Enciclopedia Británica  un notable anarquista Pietor Kropotkin) y quien fue Stfan Zweig. Algunas de las cuestiones podéis resolverlas en los propios enlaces que os he puesto aquí.

El libro del desasosiego

dscf04711Lisboa está asomada al estuario del Tajo, tan amplio que resulta inverosímil y que refleja como un espejo la luz de un cielo azul que recuerda los limpios cielos del Guadarrama.  La ciudad es blanca y amarilla, bulliciosa , pero no tiene ese desagradable aspecto de escenario que tienen otras ciudades carcomidas por la curiosidad instantánea del turismo de masas. Supongo que es mi calidad de turista pedante la que me lleva a pasear por ella con los fados de Misia en la mente y también la que me lleva a asociar a Pessoa con esas calles y plazas que él transitó hace cerca ya de un siglo.

Fernando Pessoa es un pensador complejo, tanto, que acudió a una larga serie de heterónimos para publicar su obra. Cada uno de esos heterónimos tenía una personalidad completa, no eran nombres que ocultaran la obra de un mismo autor, eran diferentes autores, con personalidades y vocaciones bien diferenciadas. Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campo, tenían una vida detrás que ayudaba a entender sus estilos, desde el campesino autodidacta que había sido Alberto Caeiro, pasando por el ingeniero cosmopolita que era Álvaro de Campo, o al estoico monárquico Ricardo Reis.

Pessoa logró la perfecta ficción de la literatura, la ficción del propio autor, al tiempo que planteaba el sentido teatral de la vida, para el que la personalidad es el principal fingimiento.

450px-lisboa-pessoa-a_brasileira-1jpg

O poeta é um fingidor
Finge tao completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente.

Me gusta Pessoa, me gusta su poesía y sobre todo me atraen sus pensamientos, recogidos en varios volúmenes de los cuales quizás el más importante sea “El libro del desasosiego”. En las lecturas que a golpe de paseo por Lisboa me he traído de Pessoa y que me han sacudido, me quedo con esta cita tan a propósito de mi oficio.

“O historiador é um homem que poe os factos nos seus devidos lugares. Nao é como foi; e assim mesmo.”

Lo suponía. Efectivamente,  situamos los hechos donde deben ir para que puedan explicar algunas cosas. A veces incluso creamos la ficción de que los hechos que presentamos demuestran efectivamente algo. Nada es como fue, si es que fuera posible representar lo que ha sido, cuando a penas entendemos parcialmente lo que es.  Una narración verosímil, un relato tranquilizador que justifique el presente, que dé razones a algún hecho relevante.

Sin duda Pessoa encarna la dureza del pensamiento crítico, el que pone en duda las propias bases de lo pensado, el que constantemente mira hacia atrás, en busca de contradicciones de verdades asumidas.  Porque como el propio autor sostiene, pensar es destruir.

“Pensar é destruir. O próprio processo do pensamento o indica para o mesmo pensamiento, porque pensar é decompor.

Y en esas estamos…..

Feliz regreso a ritmo de fado

Nos+Otros

imagen-1El Otro es siempre sentido como una amenaza, esos bárbaros que no hablan nuestra lengua “la lengua” o no tienen nuestra cultura “la cultura”. …..  que aparecen como una amenaza que ha de diluir nuestras esencias. Ante el Otro el hombre tiene tres opciones, el enfrentamiento y la guerra, el aislamiento tras una muralla o el diálogo.  Para Kapuscinski, que fue reportero de innumerables guerras,  esta es un fracaso, la evidencia de nuestra incapacidad para entendernos con  los Otros. A la separación y el aislamiento  le hemos dado muchos nombres a lo largo de la Historia, desde el apartheid, a las murallas y fosos levantados por las viejas ciudades medievales para separar a las comunidades, a los modernos “Banlieues”  depauperados de nuestras modernas ciudades, donde  el estado no llega, esos barrios peligrosos y hostiles que saltaron hace dos años en Francia.

La buena disposición hacia otro ser humano es esa única base que puede hacer vibrar en él la cuerda de la humanidad.  Seremos capaces de hablar de nuestra capacidad de alegría y de admiración, dirigirnos  al sentimiento del misterio que rodea nuestras vidas, a nuestro sentido de la piedad, de la belleza y del dolor, al sentimiento que nos vincula con toda la creación; y a la convicción sutil pero invencible, de la solidaridad que une la soledad de innumerables corazones, a esa solidaridad en los sueños en el placer, en la tristeza, en los anhelos, en las ilusiones, en la esperanza y el temor que relaciona cada hombre con su prójimo y mancomuna toda la humanidad. Así nos lo recuerda Kapuscinski desde las palabras Joseph Conrad. Lo contrario es la indifernencia hacia el Otro, una indifernecia que conduce a la barbarie de los totalitarismos, una indiferencia que lleva a Auschwitz, tal y como nos recuerda Lévinas. Pero Lévinas no se detiene en la indiferencia de ese anonimato amparado en nuestras sociedades de masas sino que nos invita a mirar, nos plantea el encuentro como la mayor vivencia, la experiencia humana capital. Nos dice que no sólo debemos encontrarnos con él sino acogerlo, responsabilizarnos de él.

Las fotografías de UTK, Jesús Ángel Sánchez, nos acercan a ese otro y nos interrogan sobre la opción que cada uno de nosotros ha escogido,…. ¿Nos  hemos atrincherado? ¿Nos hemos dejado llevar por el violento rechazo? ¿Hemos dado una oportunidad a ese conocimiento del Otro?.

La interrogación está en el fundamento de las fotografías de UTK que retrata al Otro no sólo en su acepción de ajeno, sino también en una acepción más terrible, la de sobra, de deshecho, de marginal…. la de aquello que nuestra sociedad deja al margen. Y para ello arranca con la desoladora afirmación de Primo Levy sobre las dos clases de hombres, la de los hundidos y la de los salvados. La mayor parte de nosotros nos consideramos salvados y miramos con displicente indiferencia a los hundidos, los miramos como si se tratara, efectivamente, de otra clase de hombres.

Resulta esclarecedor el encuadre de UTK que más que recortar la realidad la amplía, me  honra conocerle, compartir proyectos comunes y alguna conversación a medias….  confío en que su obra sirva para hacernos  reflexionar. Podéis consultar su obra Nos…. (Otros)  en este enlace, y conocer mejor lo que hace en la referenia a sus páginas web  en el margen de este blog.

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Historiar

Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua que Historiar es:1. tr. Componer, contar o escribir historias.2. tr. Exponer las vicisitudes por que ha pasado alguien o algo.3. tr. Pint. Pintar o representar un suceso histórico o fabuloso en cuadros, estampas o tapices.4. tr. coloq. Am. Complicar, confundir, enmarañar. Me gustaría que este blog sirviera a las tres primeras y consiguiera esquivar la cuarta. En cualquier caso nada estaría mejor en este sentido que conseguir que la Historia, la Ética y la Geografía nos sirvieran para evitar ser confundidos, enmarañados o complicados.

El método de aprender

"La búsqueda del saber no se puede realizar sin seis cosas que os indicaré a través de palabras claras: agudeza ingeniosa, deseo ferviente, paciencia, sostenimiento suficiente, la dirección de un profesor y un periodo de tiempo bastante largo" Az-Zarnuji. Instrucción del estudiante. El método de aprender (escrito en el año 1203)

 

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