George Louis Leclerc, conde de Buffon, eminente botánico, biólogo y matemático escribió una Historia Natural donde recogió todo el conocimiento que sobre la Biología habían atesorado los científicos a finales del siglo XVIII. Ese enciclopedismo hoy es impensable, el saber nos desborda, parece necesaria una especialización que nos haga creer que nuestro talento es capaz de encerrar una mínima parte. Sin embargo hay espíritus a quienes esa especialización no consuela en nada, quienes dan brazadas inútiles en mares de conocimientos, que saben de antemano inaprensibles. No es la esperanza de dominio la que les anima, no aspiran a conquistar un feudo donde sentirse seguros, un espacio en el que llamarse eruditos; pretenden solamente nadar. Quieren aplacar la sed un momento, conscientes de que a la vuelta de unos días, una sed nueva de saber les atormentará. Reconozco mi devoción por aquellos que pretenden enriquecer su perspectiva desde miradores nuevos, aquellos que incapaces de sentirse maestros de nada son aprendices de todo. Me estimula esa curiosidad siempre insatisfecha, esa búsqueda constante que les lleva de un lado a otro de un saber que es siempre nuevo y al que se aplican con la devoción de un principiante.
Juan García era así. Me despedí de él conversando sobre esa Historia Natural de Buffon. Me contó que la había comprado en Granada regateando al librero su precio. Era una joya, estaba orgulloso de ella, como de tantas otras cosas y de tantos otros libros que había coleccionado con amoroso interés. Cómo lamento no poder terminar esa conversación, cómo extraño no encontrarle por los pasillos del instituto y cuanto echo de menos que me busque para contarme su última adquisición, su enésima lista de objetos, de maestros, de libros. Me consuelo pensando que la vida me ha dado la oportunidad de conocerle, de gozar de su compañía un rato…. pero qué breve ha sido. Ahora todos los cafés compartidos con él me parecen apresurados y todas las conversaciones cortas.
Un bello tributo. Siempre fue poco.
Y ahora con internet este saber enciclopedico deberia de estar al alcance de todos.