Hace casi un año escribía sobre una exposición en Madrid del fotógrafo Pierre Gonnord dedicada a “La mirada de los marginados”. La recuerdo a propósito de una nueva exposición, de una nueva reflexión sobre la derrota hecha desde la fotografía, la que en los años 30 hiciera Dorothea Lange y que expresa a la perfección las huellas de la miseria, la incertidumbre y el dolor de las Crisis del 29 (Noticia en RTVE).
Solemos los historiadores detenernos en esta crisis para expresar la naturaleza cíclica del capitalismo y la explicación de este hecho no deja de provocarme siempre un hondo malestar, pues parece que explicar el mal y saber como se llama resuelve de alguna manera la dolencia. De nada nos sirve saber que a todo crecimiento sigue una crisis si no nos detenemos a pensar en las consecuencias personales que esas crisis tienen. Esas consecuencias están intensamente retratadas en las fotografías de Lange.
Las crisis no sólo provocan la ruina de la gente, entendida esa ruina como un deterioro profundo de su economía…. , sino que arruinan la vida de las personas, en el sentido de que cercena toda posibilidad de proyecto personal. No podemos contentarnos con los aspectos “técnicos” de la crisis, las causas y soluciones a la misma las explicó magníficamente Galbraith.
Si queréis acercaros a esta época desde la literatura os recomiendo leer a Steinbeck y su magnífica “La uvas de la Ira”. En el caso de que prefiráis una visión cinematográfica de la misma podéis ver la magnífica adaptación que John Ford hizo de la novela.
Para saber de más sobre la crisis del 29 podéis acudir a esta página sobre la Gran Depresión (ojo que es para quien quiera saber mucho…. muy completa y buena). Desde una perspectiva más disciplinar (o sea, desde lo propio que se explica en Historia) tenéis el espacio que Historia del Siglo XX dedica al Período de Entreguerras. Por último podéis leer la ficha que a la Crisis del 29 le dedica la página de Arte Historia.
Para terminar y si queréis ver moda, modos y situaciones de ese tiempo… no dejéis de ver la magnífica película de los hermanos Cohen ¡Oh Brother!. Una visión de los años treinta en el sur de los EEUU donde podréis asomaros desde una perspectiva humorística, a la desesperación de las clases bajas norteamericanas… al tiempo que os dais un baño de Jazz…. muy recomendable. Os cuelgo el tema principal de la película que expresa precisamente esa mirada triste con la que empezábamos. “Im a man of constant sorrow”
Muy interesante. Hay otro libro de Steinbeck publicado por Libros del Asteroide, Los Vagabundos de la cosecha, que merece la pena. Y también decir que en breve comunicaré una especie de unidad de trabajo sobre este tema.
Salud