A menudo a lo audiovisual se le atribuye una fidelidad a los hechos que sin embargo suele disputársele al documento escrito. El documento gráfico, la fotografía o el documental, parecen expresar de manera más fiel “la realidad”, gozan de una presuposición de verdad que suele discutírsele al texto escrito, por parcial o por interesado . Conviene corregir esta falsa apreciación antes de nada, el “encuadre” es la opinión del documento gráfico. Aquello en lo que se detiene la cámara, lo que interesadamente queda registrado. De lo que nadie grabó no es posible el recuerdo, lo que quedó fuera del negativo no existe, la mejor manera de hacer desaparecer algo es no mirarlo, no recogerlo con el objetivo.
A comienzos de la década de los treinta del siglo XX alguien quiso guardar las prometedoras palabras de los políticos de la II República. Quien lo hizo pretendió resaltar el valor de las esperanzas que despertó la joven república española. Aquellas esperanzas vuelven ahora frescas, merced a un casual descubrimiento que nos recuerda los buenos deseos de quienes sintieron que la República era una oportunidad para la regeneración del país. Alguien recogió aquellos discursos, desconozco si lo hizo como el que guarda un contrato o como el que atesora los recuerdos de los seres queridos. El hecho es que esa casualidad nos devuelve la voz de Alcalá Zamora, Fernando de los Ríos, de Prieto o de Azaña…. merece la pena escucharlos, tienen … “la magia del directo”
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