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De hominización

20080410elpepusoc_10Ahora que hablamos de la hominización conviene recuperar algunos de los post que hemos dedicado a esta cuestión a lo largo de los últimos años. Esto de contar lo mismo todos los cursos alguna ventaja había de tener.

En primer lugar la Hominización como proceso y una colección de fuentes que pueden resultar útiles para completar esta cuestión. Otra referencia que me parece interesante es recuperar el largo artículo que El País dedicó a los neandertales en abril de 2008, además de ponernos al día sobre las últimas investigaciones sobre esta especie europea de homínidos que compartió espacio y tiempo con nuestra especie, las fotografías que acompañan el reportaje nos ofrecen una imagen de los neandertales muy distinta a la usual.

Por último la referencia al arte paleolítico y al chamanismo del que hablábamos esta mañana. Un libro que os recomiendo “La mente en la caverna” de David Lewis-Williams,  confío en que el post sea sobre todo una animación a la lectura.

Por último os enlazo el vídeo que Arte Historia dedica a la Cueva de Altamira. Sirva el enlace también para presentar esta página orientada a la HIstoria en la Escuela.

También os recomiendo echarle un vistazo al blog que mantiene el equipo de investigación de Atapuerca, merece la pena.

El urbanismo idealista de la revolución

El Clasicismo es una corriente estética recurrente en la historia del arte europeo. En un sentido estricto el clasicismo es un lenguaje estético que tiene sus fuentes en el mundo clásico y está sostenido en el equilibrio y la proporción y el uso estricto del canon y  los órdenes clásicos. Encontramos un periodo clasicista en pleno renacimiento italiano, es el clasicismo que encontramos en nuestro país en el Palacio de Carlos V de Granada o el que podemos encontrar en el Monasterio de El Escorial en su versión más contenida y fría.  Sobre este lenguaje clásico el barroco interpretará nuevas formas, desviándose de la mesura clásica. El siglo XVIII vino, de la mano de la razón, a recomponer aquel canon clásico perdido. El Clasicismo se convirtió ya no sólo en una revisión del mundo clásico sino que el mismo clasicismo encarnó el momento esencia de la evolución artística de una cultura.  

Johann  Joachim Winckelmann fue el principal teórico de un estilo al que conocemos cono Neoclasicismo, por ser en esencia una vuelta al clasicismo anterior al barroco. La arquitectura Neoclásica se inspiró en la obra de los autores de la antiguedad pero encontró en algunos arquitectos modernos modelos para sus pretensiones.

Villa la Rotonda - Andrea Palladio

Villa la Rotonda - Andrea Palladio

Entre estos destacó Andrea Palladio, un arquitecto italiano del siglo XVI cuyo pequeños palacios fueron utilizados como inspiración por los autores neoclásicos. El neoclasicismo fue el estilo de la razón, de esa razón ilustrada que cantaban los intelectuales del siglo XVIII.  Los edificios Neoclásicos sirvieron tanto a los déspotas ilustrados como a los regímenes surgidos de las revoluciones liberales de finales de siglo.  Resulta por ello interesante pasear la vista por edificios que nos resultan conocidos y cuyos esquemas constructivos resultan idénticos a pesar de surgir de regímenes políticos muy distintos. 

En Madrid podemos contemplar el Museo del Prado, el propio Paseo del Prado, la Academia de San Fernando, el Jardín Botánico o el Observatorio Astronómico como ejemplos de este estilo que se desarrolló en nuestra ciudad entre los reinados de Carlos III y Carlos IV, gracias a Arquitectos como Juan de Villanueva.

Observatorio Astronómico de Madrid - Villanueva

Observatorio Astronómico de Madrid - Villanueva

Del mismo neoclasicismo surgió un visión grandilocuente del orden clásico, la de los Arquitectos Visionarios, quienes unieron al lenguaje sereno del mundo clásico los órdenes colosales, las perspectivas infinitas y una concepción idealista de la arquitectura y el urbanismo.

Cenotafio para Isaac Newton

Cenotafio para Isaac Newton

Etienne Louis Boullé fue el más importante arquitecto de esta “arquitectura de las luces”, sus proyectos colosales trataban de darle a la arquitectura un sentido social. Eran grandes espacios civiles, proyectados para el encuentro, el homenaje o  la rememoración. En 1987 el director británico Peter Greeneway dedicó su película “El vientre de un arquitecto” a la obra de Boullé, que servía de hilo conductor a la trama tejida entorno a una exposición montada en Roma sobre su memoria. 

En el video podemos ver al protagonista repasar las obras diseñadas por Boullé que también podemos observar en esta estupenda página dedicada a su obra. La obra de Boullé, o al menos parte de su inspiración recorre edificios que a diferencia de los que él proyectó, si fueron concluidos.

Basilica - Etienne Louse Boullé

Basílica - Etienne Louse Boullé

Como los órdenes gigantescos de los grandes edificios de Wasington o el urbanismo racionalista de la ciudad, cortada en cuatro sectores cuyo centro es el Capitolio, uno de esos edificios que está a medio camino entre las inspiraciones palladianas de la arquitectura inglesa y americanas de la época. Si el plano de Wasington se lo debemos a un arquitecto que acompañaba a Lafayette en la Guerra de Independencia Norteamericana, Pierre Charles L’Enfant  , otro de los padres de la patria, Thomas Jefferson fue uno de los más activos defensores del palladianismo en norteamérica.

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Capitolio EEUU

Capitolio EEUU

Sobre la mirada de las víctimas y los perdedores

Caminamos de la mano de nuestras lecturas, aunque nos agarremos a las manos que deseamos… eso también es cierto. Buscamos en nuestras conversaciones, en las películas que vemos y en esos libros que buscamos y leemos, respuestas a nuestras preguntas, a aquellas cuestiones mal resueltas que nos desazonan. De tal modo que nuestra mirada se acaba comportando como el objetivo de un fotógrafo, enmarca aquello que su atención pretende. Mi mirada de fotógrafo (más metafórico que otra cosa) se detiene hoy en un artículo que nos habla de miradas y que tiene mucho que ver con mis últimas lecturas y con algo en lo que estoy trabajando, los perdedores, las víctimas, aquellos a los que el “progreso” aniquila, lanza hacia atrás en su inercia, a los que arrincona y destruye a mayor gloria del relato de nuestro tiempo. Cuando hablamos de progreso, cuando citamos orgullosos los índices de nuestro bienestar, cuando nos holgamos en la consecución de un régimen democrático,  una sociedad ordenada (o su desorden establecido…. como queráis), construimos un relato que deja fuera a muchos individuos. Atrás quedan los muertos (esos cuya desaparición explica a veces el presente), los vencidos, los perdedores, un amplísimo universo de víctimas de muy distinta índole que no aparecen en los grandes relatos históricos más que como “sacrificios necesarios”. Sin embargo el sacrificio de un individuo, la imposibilidad de desarrollar su vida (por que la pierda o porque se le condena a la miseria o la exclusión social)  se agota en él mismo. Ese sacrificio tiene un valor social que se destaca en aras de beneficios colectivos, pero a veces tales beneficios no están tan claros, a veces no son más que beneficios particulares, en muchas ocasiones, demasiadas, el sufrimiento no tiene siquiera compensación, convertido en número o en porcentaje.  Quienes pierden sus empleos, quienes ven frustradas sus vidas por la guerra, las crisis económicas, las circunstancias …..  quedan al margen. Los deportes nos dan una idea clara de la naturaleza de los relatos sobre el pasado, nadie recuerda a los perdedores, a quienes quedaron segundos, a quienes lucharon con ahínco pero no consiguieron la victoria. El relato es casi siempre  una glorificación de los triunfadores.  

Hoy periódico El País recoge la inauguración de una exposición del fotógrafo francés Pierre Gonnord sobre “La mirada de los marginados”. A Gonnord le interesa la imagen del fracaso, de la marginación, el poso que en los ojos de los sujetos deja la derrota. La miseria le interpela, nos cuenta que la busca, la invita a su estudio y la fotografía, y la miseria, encarnada en estas personas, les habla de su vida, de cómo en un momento sus proyectos vitales se rompieron, de como iniciaron un descalabrado descenso a los infiernos. Quizás uno de los errores que cometemos con más facilidad es considerarles “ellos”, hacerlos ajenos a nuestra naturaleza, son los “otros”, los que no supieron, los que no quisieron, los que algo hicieron mal, sin embargo Gonnard nos los presenta como un “nosotros”. Nosotros somos ellos, sus vidas fueron como las nuestras, sus vidas son como las nuestras. Su dignidad, su elegancia, debe contribuir a ponernos en nuestro lugar, quizás los que estemos mal encuadrados seamos nosotros cuando les consideramos ajenos.

(Las fotos son las que ilustran el artículo en El Pais)


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Historiar

Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua que Historiar es:1. tr. Componer, contar o escribir historias.2. tr. Exponer las vicisitudes por que ha pasado alguien o algo.3. tr. Pint. Pintar o representar un suceso histórico o fabuloso en cuadros, estampas o tapices.4. tr. coloq. Am. Complicar, confundir, enmarañar. Me gustaría que este blog sirviera a las tres primeras y consiguiera esquivar la cuarta. En cualquier caso nada estaría mejor en este sentido que conseguir que la Historia, la Ética y la Geografía nos sirvieran para evitar ser confundidos, enmarañados o complicados.

El método de aprender

"La búsqueda del saber no se puede realizar sin seis cosas que os indicaré a través de palabras claras: agudeza ingeniosa, deseo ferviente, paciencia, sostenimiento suficiente, la dirección de un profesor y un periodo de tiempo bastante largo" Az-Zarnuji. Instrucción del estudiante. El método de aprender (escrito en el año 1203)

 

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