Nos pueden las urgencias. Este año viene el “coco” de la PAU y algunos de vosotros elegiréis la asignatura de Historia de España para pasar estas pruebas de acceso a la universidad. Nuestra intención es que Cronosgea contribuya a asentar ese conocimiento del que habréis de echar mano en tan apretada ocasión.

¡Qué viene el Coco! - Francisco de Goya. Fuente: Wikipedia
Algunas consideraciones cabe hacer antes de empezar. La primera, el hecho de que nos enfrentamos a una “Historia nacional”, un recorrido histórico que toma como sujeto el territorio que hoy ocupa esa entidad política que conocemos como España, sobre cuyo significado, esencia o constitución el acuerdo está lejos de ser unánime. Estas contradicciones, que han sido fuente de una amplia literatura sobre el “ser de España”, sobre sus esencias, características y alcance, aparecerán en ocasiones formando parte del propio relato histórico que vamos a abordar. Una segunda consideración es la de que la Historia de España no puede entenderse nunca como Historia aislada, como un relato tan original o tan extraño que no pueda enmarcarse en una historia universal más que como un caso a parte. Estamos muy lejos de quienes ven en la Historia de España una anomalía en la Historia europea; nuestra historia no puede entenderse coherentemente si nos salimos del marco europeo y mediterráneo que corresponde a nuestra situación geográfica. Es cierto que hay elementos muy originales en nuestra historia que nos alejan del recorrido histórico común a otras naciones y territorios europeos, pero no deja de ser cierto que esas condiciones distintas encuentran mejor sentido en un marco regional más amplio. (Pensemos, por ejemplo en la invasión musulmana o la intervención de las monarquías peninsulares en el descubrimiento y colonización del continente americano). Tiempo tendremos de hacer observaciones a propósito de estos acontecimientos y los procesos históricos que precipitaron.
Por último quisiera destacaros que la Historia, como ciencia humana, trata de responder a cuestiones que surgen en el presente pero que no pueden resolverse más que en el estudio del pasado. Hacer una genealogía de los problemas del mundo actual nos lleva necesariamente a inquirir al pasado, a encontrar en ese pasado respuestas a nuestro presente. No cabe duda de que somos herederos de un pasado que rinde cuentas en el presente. Preguntarnos por el hoy nos va a llevar muy a menudo a buscar precisiones en el ayer. Tal es uno de los presupuestos de la Historia que explica porqué el pasado nunca se acaba de saldar, cómo año tras año la historia se ensancha, se rehace, se reescribe, tratando de completar argumentos, intentando trazar con líneas más claras un relato que en esencia siempre será incompleto.
La Historia es un relato sobre el pasado pero no es el pasado mismo, nunca nos da una imagen omnicomprensiva de antaño, del mismo modo que nunca tendremos, por muy bien informados que estemos una visión completa del presente. Las sombras son muchas, nuestras atención tiene muchos objetos a los que dirigirse. El enfoque, esa subjetividad de la que en ocasiones se acusa a la Historia como si otras disciplinas no conocieran tan nefando pecado, es a menudo la atención prestada a una u otra cuestión, la mirada elige su objeto de atención, conviene por ello estar atento a esas miradas, a su mayor o menor estrechez de campo.
Estamos acostumbrados a las respuestas de la Historia escolar. Os planteo un reto, hacer preguntas, ahí está lo esencial, pues la pregunta determina en buena medida la respuesta y quizás este axioma sea más evidente en esta disciplina nuestra, tan querida. En esta madrastra que tan mal nos trata, que responde con nuevas cuestiones a esas endebles certezas que año a año, lectura a lectura vamos construyendo.
Es un principio. Vale

Nociones de Historia - Santiago Calleja (1886). Fuente: Proyecto Manes UNED
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