Los periódicos del verano, supongo que aquejados de falta de noticias, abren sus páginas a la ciencia y la arqueología. La primera noticia que merece nuestra atención es el estudio desarrollado sobre el material genético de los neanderthales, en él se concluye que no hay rastro de mezcla genética entre los neanderthales y nuestra especie, no se produjo hibridación, como algunas especulaciones científicas señalaban. Los neanderthales y nosotros somos primos pero no hermanos. Durante cera de dos decenas de miles de años neanderthales y cromañones convivieron en el mismo territorio europeo. Por razones que aun hoy se nos escapan, los neanderthales desaparecieron hace 27.000 años. ¿Qué ocurrió durante ese espacio de tiempo entre estas dos especies?. ¿Se influyeron? ¿Mantuvieron enfrentamientos violentos? ¿Fueron los hombres de cromañón responsables de la desaparición de los neanderthales?. Esas son algunas de las preguntas que estas investigaciones genéticas tratan de aclarar.
La otra noticia que os invito a leer tiene que ver con nuestra alimentación. Parece ser que somos el único mamífero que consume leche en edad adulta. De hecho nuestra tolerancia a la leche debió ser decisiva a comienzos de la neolitización pues aseguró a los seres humanos una fuente de alimento disponible en todo tiempo y que podía ser administrada con facilidad. En el camino intermedio entre la imposibilidad de consumir leche en la edad adulta y la de hacerlo con facilidad, tal y como ocurre en nuestros días, surgió uno de los inventos más interesantes, el del queso.
El queso debió ser el modo más habitual en ese tiempo de consumir una leche, que cruda, resultaba indigesta. En el artículo que os invito a leer nos hablan de cómo los arquéologos han encontrado en los restos cerámicos de las ciudades anatolias, restos grasos que evidencian su uso para contener la masa del queso en su maduración. La noticia nos relaciona tres tecnologías fundamentales proceso de neolitización, en primer lugar la domesticación de especies susceptibles de ser utilizadas para la producción de leche, cabras, ovejas, o bóvidos como las vacas. En segundo lugar, la cerámica, los recipientes que se utilizaron para hacer madurar la masa del queso y que sirven de sostén a la investigación. En tercer lugar los cambios en la alimentación humana, que permitieron obtener las ventajas energéticas que justifican de alguna manera el cambio tecnológico que en torno al año 10.000 a.d.C. lleva a las sociedades humanas de la caza y la recolección nómadas a los asentamientos de agricultores y ganaderos. Como decíamos en clase, aun no hemos salido de ahí, seguimos dependiendo para nuestra alimentación de tecnologías que surgieron en ese tiempo. Quesos como el de Campo Real encuentran en esta noticia arqueológica sus remotos orígenes.





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