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Vocaciones estudiantiles

¿Letras o ciencias?. Quienes vais a hacer el bachillerato el próximo año tomáis ahora una decisión que tiene implicaciones profundas y que mueve más agua de la que parece mover.  Vocación llamamos a esa inclinación a una profesión, estado o carrera, que nos mueve a decidirnos por unos estudios o también por su abandono, en el caso de que esta inclinación nos lleve al mundo laboral por un camino más rápido.  

Pero la percepción que docentes y discentes tenemos de la elección de ese bachillerato de letras o de ciencias tiene a menudo menos que ver con la vocación que con la “facilidad”. Hoy sigue siendo un lugar común, que las letras son más fáciles que las ciencias. Lo que me lleva a pensar que realizar un ensayo filosófico, escribir una novela, reconstruir una sociedad pasada o redactar una ley son tareas mucho más sencillas en términos intelectuales que resolver problemas matemáticos, diseñar una pieza industrial, intervenir genéticamente en una célula o curar un herpes.  También esa distinción nos lleva a pensar que ser profesor o maestro en cualquiera de las etapas educativas obligatorias, es una tarea sencilla, que aquellas personas con menos constancia, menos abnegación e incluso menos talento pueden llevar a cabo. 

Resulta también curioso que los términos de facilidad y dificultad que alumnos y profesores usamos están determinados por los porcentajes de suspensos de las asignaturas. Así una asignatura que año tras año acumula suspensos, es difícil y la que uno aprueba sin dificultad es considerada fácil. Ahora bien, la evaluación (vulgo los exámenes) tiene que ver no con una jerarquización de saberes en función de sus resultados, sino con la comprobación de que los objetivos que nos marcamos al principio del proceso (el curso o los cursos) han sido alcanzados. Parece evidente que hay disciplinas que no consiguen alcanzar esos objetivos casi nunca y otras que parecen tener alcanzados los objetivos desde el principio. Todo esto resulta francamente sospechoso.

Si los alumnos, o buena parte de ellos, no consiguen alcanzar los resultados esperados en matemáticas,  ¿es porque la asignatura es difícil?, ¿porque está más planteada?  ¿o es porque el profesorado no consigue organizar ese conocimiento en la cabeza del alumnado?  Si consideramos que la Historia y la Geografía se esfuerzan en que los alumnos lleguen a tener un conocimiento del espacio y del tiempo bien estructurado y sus resultados son manifiestamente mejores que los de las asignaturas de ciencias… ¿Es porque los objetivos han sido alcanzados realmente? ¿Los alumnos tienen una cultura amplia, adornada de lecturas? ¿Es porque han alcanzado de la mano de las “letras” esos goces estéticos que antes su ignorancia les hurtaba?….. No lo creo. 

Quizás estemos haciendo algo mal. Quizás no estemos cumpliendo con nuestro trabajo. Los unos y los otros, los que suspenden y los que aprueban, y es que me todo esto me sugiere una pregunta. ¿Qué queremos decir de una asignatura cuando la llamamos “difícil”?. ¿Que es difícil de aprobar? ¿De aprender? ¿Que no tenemos claro para qué sirve?

El caso es que todo el conocimiento humano está edificado sobre bases comunes. El razonamiento lógico, el establecimiento de una tesis y su comprobación, la resolución de problemas de diferentes tipos.  Hay problemas matemáticos (de ciencias) sencillos de resolver, que tienen una técnica conocida y asequible y problemas sociales que pese a ser cotidianos y acompañar al hombre desde sus comienzos siguen sin ser resueltos (y esos son los fáciles….. los de sociales, los de letras). La división de saberes entre letras y ciencias, entre fáciles y difíciles, es históricamente reciente. Ni Aristóteles, ni Leonardo ni Bacon eran de ciencias o letras, eran pensadores que trataban de resolver problemas muy diferentes utilizando las herramientas conceptuales adecuadas a cada caso. Hoy sin embargo el ser de letras o de ciencias nos lleva incluso a eludir determinadas tareas, no es raro (me acaba de volver a ocurrir), que a la hora de contar el dinero puesto a escote para una comida, el encargo recaiga en alguien de ciencias….. pues los de letras es evidente que no sabemos contar. Si el que cuenta se equivoca la salida natural es decir…… “no, es que soy de letras”. Quizás convendría reconocer que lo que somos es idiotas, pues sumar y restar son operaciones que se enseñan al comenzar la primaria y que alguien con formación universitaria no puede excusar. 

Quizás una de las evidencias más claras del fracaso de la educación sea precisamente esa mal dirigida vocación en función de “dificultades” por materias. Cierto es que cada cual tiene sus talentos y sus gustos y que suelen unos y otros estar repartidos de muy mala manera. Pero no acabo de ver que ese reparto de talentos tenga diferencias tan marcada al final de una etapa obligatoria como la ESO. No entiendo tampoco, aunque alguna idea tenga al respecto, porqué el conocimiento escolar resulta tan odioso cuando el más necio entiende que saber es mejor que no saber, te espeta una frase del tipo “quien tiene la información tiene el poder” o se desvive por saber sobre alguna cuestión, normalmente alejada de las clases. 

Todo saber surge de una pregunta, del cuestionamiento de lo que percibimos a través de los sentidos, de la necesidad de completar una información para entender lo que sucede. “Es la pregunta la que nos impulsa”, le decía Trinity a Neo en la película Matrix. La cuestión es que la pregunta es personal, pues la curiosidad es personal, no podemos ir sobre la pregunta de otros, o si vamos, desde luego no llegamos tan lejos. Desde luego la escuela que conocemos no contribuye en nada a esa formulación de preguntas que fundamenta el conocimiento. Aprendemos fórmulas, rutinas, estrategias para aprobar que resultan con el tiempo cada vez más fatales, al final uno se ha de enfrentar con sus inconsistencias y si quiere avanzar ha de procurar resolverlas, ahí hacemos la pregunta nosotros y en ese momento aprendemos, conocemos, quizás por primera vez. 

Memorizamos reglas y al final resulta que entendemos por sencillas aquellas asignaturas de las que hemos comprendido mejor las reglas. La técnica de las sociales suele ser memorizar lo que aparece en negrilla en el libro (la pregunta del alumnado es “que es lo que entra”), las de ciencias, resolver siguiendo los pasos establecidos, problemas sin fin (¿vas a poner un problema de ….. ?). Ni en una ni en otra nos lleva curiosidad alguna, no nos arrastra la vocación, nos mueve la necesidad prosaica de aprobar algo que ni entendemos, ni nos interesa ni nos mueva a nada, quizás a un profundo hartazgo y a una desidia infinita.  

Resulta así más fácil de entender el reportaje que hoy aparece en las páginas de educación del diario El País, donde se plantean los criterios de selección utilizados por los alumnos para decidir el bachillerato que quieren hacer, es revelador y demoledor.   Conviene tener una vocación, un gusto por hacer, un proyecto, si nuestro proyecto es simplemente el de “no hacer”, nuestros pasos no nos llevarán muy lejos. Lo difícil nos hace sentirnos orgullosos, nos fortalece, es un reto que superado nos completa. ”Sólo lo difícil merece la pena” decían los griegos, pero lo difícil no sólo es aquello que se nos da mal, a veces los difícil es profundizar en lo que se nos da estupendamente. En cualquier caso os aseguro que ser un buen abogado, un buen novelista, un buen médico o un buen electricista, son todos empeños difíciles. Tomarse en serio el oficio y la vocación no es nada fácil. Lo demás es supervivencia,…… y se nota. Siempre te gusta ser atendido por aquellos a los que ves que les gusta su trabajo y te enferma coincidir con quienes ven en su trabajo un sufrimiento y un sinsentido.

Ya que la condena de trabajar es universal, al menos tener el buen juicio de elegir una condena que os agrade.

Listos…. que sois unos listos

Os decía el otro día en clase, creo que de Cultura Clásica, que sois gente muy lista, que no creáis nunca a quien destaca vuestra torpeza, que valéis mucho más de lo que sois conscientes de valer. Os decía también que generación a generación la humanidad va aumentando su Cociente Intelectual (CI). Qué utilizáis el conocimiento de forma mucho más efectiva que las generaciones pasadas y que debéis creer en que ese potencial que estáis comenzando a desarrollar es vuestra principal baza en el futuro. Leo lo siguiente en un artículo del periódico de hoy . 

 

“¿Serán más listos que sus padres? El politólogo neozelandés James Flynn analizó en los años ochenta los registros históricos del CI (cociente de inteligencia) en 20 países, y mostró que el CI promedio de la población crece entre 5 y 25 puntos de una generación a la siguiente: es el ahora llamado efecto Flynn. En España, por ejemplo, el promedio del cociente de inteligencia ha crecido 10 puntos entre 1970 y la presente década, según un estudio del psicólogo Roberto Colom, de la Universidad Autónoma de Madrid. Colom precisa que no se trata de un incremento de la inteligencia en todos los niños, sino sólo en los que la tenían más baja. Lo que influye no son tanto las condiciones externas como el acceso a la educación o a las nuevas tecnologías, sino algo más simple: la alimentación. En la medida en que todos estén bien alimentados crecerá el número de listos, hasta que todos vayan alcanzando las cotas de los mejores. No que cada vez se sea más listo, que es distinto. En la inteligencia poco pueden hacer las tecnologías, pero, para los más avispados, una buena herramienta es un tesoro.

Jeroen Boschma, un publicista holandés que acaba de publicar un estudio sobre esta generación, cuenta un ejemplo muy significativo: entrevistaba a un chico de 17 años para un puesto de trabajo. Le hizo una pregunta técnica muy difícil simplemente para ver cómo reaccionaba. El aspirante no sabía la respuesta, pero pidió un minuto para averiguarla, se metió en un foro de Internet y en pocos segundos tenía más de 100 respuestas correctas llegadas de todo el mundo.”

Eso es saber. Antes se hacía en una biblioteca enterrado detrás de una montaña de libros. Ahora se hace igual pero además se puede hacer a través de Internet. El conocimiento es una obra colectiva, como vuestro aprendizaje. Por qué conformarse con un profesor o con un libro cuando tienes a los más grandes al alcance de tu mano?  Aprovechad esa ventaja. 



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Historiar

Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua que Historiar es:1. tr. Componer, contar o escribir historias.2. tr. Exponer las vicisitudes por que ha pasado alguien o algo.3. tr. Pint. Pintar o representar un suceso histórico o fabuloso en cuadros, estampas o tapices.4. tr. coloq. Am. Complicar, confundir, enmarañar. Me gustaría que este blog sirviera a las tres primeras y consiguiera esquivar la cuarta. En cualquier caso nada estaría mejor en este sentido que conseguir que la Historia, la Ética y la Geografía nos sirvieran para evitar ser confundidos, enmarañados o complicados.

El método de aprender

"La búsqueda del saber no se puede realizar sin seis cosas que os indicaré a través de palabras claras: agudeza ingeniosa, deseo ferviente, paciencia, sostenimiento suficiente, la dirección de un profesor y un periodo de tiempo bastante largo" Az-Zarnuji. Instrucción del estudiante. El método de aprender (escrito en el año 1203)

 

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